Memes de campaña

Ángel Longueira
abril 13, 2021

Los políticos ya no actúan pensando en la posteridad, sino en el meme. La Historia queda muy lejos y es patrimonio de señores célebres que fallecieron hace tiempo. Lo que importa aquí y ahora es la conversación en redes sociales, arañar un trending topic y traducir en votos la atención volátil de los internautas.

(Qué vieja se ha quedado ya la palabra internauta, suena a ciencia ficción antigua, a ocurrencia de Asimov).

Los vídeos de campaña de las elecciones madrileñas son perezosos hasta el aburrimiento. Ni siquiera se molestan en maquillar una abulia creativa extraordinaria, conscientes de que su éxito y difusión no dependen de su contenido, sino de su capacidad para ser parodiados.

Acerca del vídeo de Ángel Gabilondo, ya me pronuncié aquí. La idea es magnífica: agarrar el mayor defecto del candidato y hacer de la necesidad virtud. Fracasa, sin embargo, por culpa de la pésima actuación del socialista, demasiado sosa incluso para interpretar a un soso.

(Lo cual, reconozcámoslo, tiene un poquito de mérito; es complicado ser más anodino).

Pese a todo, el chiste de la sosería ha calado en las redes sociales y los programas de radio y televisión, que han preguntado al candidato por su falta de sangre, permitiéndole defender la propuesta central de su proyecto político: nadie como un soso para gobernar en serio. La boutade es deliciosa, pero en un marco de confrontación tan polarizado la peña no está como para disfrutar con sutilezas intelectuales.

El vídeo de Isabel Díaz Ayuso también es consciente de que su principal función es alimentar las redes con bromas y chascarrillos. Tanto es así que, de un modo bastante inteligente, reduce el mensaje al máximo: libertad y movimiento.

“Conmigo, la hostelería abre y la gente puede desplazarse a su antojo”. Es una idea muy sencilla que, en un momento de hartazgo pandémico como el actual, en el que la gente anhela con más ímpetu abrazar una cerveza en una terraza que a su propia madre, tiene un enorme potencial político.

(Además, el vídeo insiste en la tesis de que el running es de derechas, algo que no deberíamos olvidar jamás).

Por supuesto, las imágenes se han convertido en carne de meme:

Con el vídeo de Podemos ha sucedido algo mucho más curioso. Otra vez, el partido morado ha optado por el típico manifiesto de buenas intenciones que tanto les gusta a los partidos que se sitúan más a la izquierda.

La homilía no es nueva. Se repite desde la campaña “¿Cuándo fue la última vez que votaste con ilusión?” de 2015, con algunas variaciones que buscan capturar las preocupaciones del momento.

El problema de optar por un formato tan declarativo es doble: por una parte, te arriesgas a aburrir a gran parte del público; y, por otra, es fácil incurrir en tópicos trillados. Véase, por ejemplo, lo que sucedió en la última campaña de las elecciones estatales. Podemos y el Partido Socialista presentaron dos vídeos intercambiables tanto en el tono, como en las metáforas y el contenido.

Con piezas tan insulsas, no es de extrañar que los vídeos de Podemos no suelan convertirse en memes. No obstante, para las elecciones autonómicas de 2021, el partido cuenta con una parodia exitosa propuesta por uno de sus adversarios.  

El diputado de Vox trató de burlarse del candidato morado sin percatarse de que, en realidad, le estaba ayudando a hacer campaña.

Las ventajas comunicativas del meme frente al vídeo tradicional quedan aquí meridianamente claras al contemplar los números.

A día de hoy, 14 de abril de 2021, estos son los Me Gusta y los RTs del vídeo de campaña de Podemos:

Y estos son los Me Gusta y los RTs del meme, retuiteado por el partido:

Comprobamos, de este modo, que si los políticos han decidido renunciar a la solemnidad propia de épocas pasadas en aras del humor característico de los memes no es por casualidad, sino porque su audiencia se lo demanda. La explicación somos nosotros, no ellos.

Entiendo que, a mucha gente, esto le pueda parece una forma de banalizar la política y de convertirla en un circo. Yo discrepo, porque estoy plenamente convencido de que el humor es la forma más perfecta de inteligencia.

El meme es tan válido como el mitin para comunicar ideas poderosas.

El auténtico pecado consiste en la falta de creatividad.

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